por Laura Tomé

EL DUELO: PRESENCIA EN LA AUSENCIA

Tabla de contenidos

El duelo por fallecimiento es una de las experiencias mas dolorosas que existen. Cuando una persona fallece, sus mas allegados experimentan una serie de reacciones físicas y emocionales. Cuando nos enfrentamos a muertes súbitas, homicidio, suicidio etc. el malestar psicológico es incluso mayor que cuando una muerte es esperada.

El duelo es una reacción natural a la pérdida. Los dolientes necesitan transitar ese proceso y conectar con las emociones que este genera. Darnos permiso a vivir estas emociones desagradables es lo necesario para poder elaborar el proceso de duelo. Son emociones desagradables, no negativas, ya que todas ellas tienen su función y utilidad.

Vivimos en una sociedad obsesionada por estar todo el día alegres y transmitiendo felicidad. Esto puede ser muy dañino, sobre todo en casos de duelo, donde la persona necesita vivir la rabia, tristeza, envidia y culpa para poder llegar a digerirlas y metabolizarlas.

QUÉ ES EL DUELO

El término duelo, tiene su origen en el latín «dolos», que significa dolor. Son las sensaciones de pérdida que aparecen cuando no hay posibilidad de recuperación. Estas sensaciones, comprenden fallecimientos, pero también la pérdida de salud, trabajo o separación de pareja.

El duelo es una experiencia global que afecta a la persona en todos sus ámbitos. Es un proceso, un recorrido durante el cual se atraviesan diferentes etapas. No hay una reacción típica de la reacción a la pérdida, pero sí la mayoría de individuos comparten la experiencia de pasar por unos cuantos estadios comunes. En cada estadio el doliente debe trabajar, realizar una serie de tareas, con el fin de superar de la manera mas adecuada el duelo.

TIPOS DE PÉRDIDAS

  • Pérdidas de la vida (fallecimientos).
  • Pérdidas emocionales (pérdidas afectivas): de pareja, relaciones familiares, sueños y expectativas etc.
  • Pérdidas de la salud.
  • Pérdidas materiales
  • Pérdidas vinculadas con el desarrollo (relacionadas con el propio crecimiento).

FASES DEL PROCESO

Elaborar un duelo es como transitar un túnel. Hay que recorrerlo y, al salir, estaremos en un lugar distinto a cuando entramos. El cerebro tiene que desaprender su presencia física y su lugar de residencia en nuestro universo emocional. El objetivo en un proceso de duelo nunca será olvidar al ser querido. Si no poder recordarlo con una tristeza sostenible.

Las fases y tareas para superar un proceso de duelo serán las mismas con independencia del tipo de pérdida. Cambiará, eso sí, la intensidad vivida en cada estadio.

La negación suele ser la primera de las etapas del proceso. La persona no es capaz de creer, ni aceptar lo que le acaba de suceder. Aporta un tiempo extra para poder elaborar, digerir y metabolizar una situación tan desbordante a nivel emocional.

Después suele aparecer el enfado e ira. Ira hacia uno mismo o hacia los demás. Son emociones muy penadas por la sociedad, no nos permitimos y tampoco nos permiten expresarlas con naturalidad. La ira genera una energía que nos ayuda avanzar en el túnel.

La ira consigo mismo se acaba convirtiendo en culpa. Es una de las fases con la que mas cuesta lidiar por todo el daño que genera. Nos ayuda a reflexionar sobre lo que ha pasado y a buscar explicaciones. Ayuda a que entendamos nuestro errores.

Se da paso a la negociación. Nos lleva a retroceder en el tiempo e imaginarnos situaciones en donde el dolor es aliviado. Se crea una ficción y permite ver la muerte como una posibilidad de que estamos en situación de evitar que ocurra. Aporta una fantasía de control.

La negociación da paso a la tristeza. Con la tristeza, la pérdida se hace consciente. Aunque da vértigo conectar con esta emoción, cuanto mas se conozca y se permita sentirla, la intensidad de la tristeza disminuye y se vuelve mas manejable. Ayuda en el proceso de aceptación.

La aceptación será la última de las etapas. Aprendemos a convivir con la pérdida, la contextualizamos, la contemplamos con mayor perspectiva. Se aprende a lidiar con los recuerdos y el recuerdo de la persona fallecida se vuelve sostenible.

CONCLUSIONES

Tras ver todos los tipos de pérdidas, podemos concluir que todas las personas atravesamos y atravesaremos por distintos tipos de duelos. Estamos constantemente elaborando duelos.

Se ha visto que áreas del cerebro implicadas en el dolor emocional eran regiones conocidas por su vinculación con el dolor físico. Dar espacio a este dolor, validarlo y sostenerlo, será lo que nos ayude superar el proceso de duelo y poder recolocarnos ante la nueva situación.

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Comentarios del artículo

1 comentario en «EL DUELO: PRESENCIA EN LA AUSENCIA»

  1. Me ha resultado muy interesante, sibre todo la propuesta de normalizar el hecho de que de vez en ciando suframos ansiedad y eso no implica un desastre inminente

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