por Laura Tomé

RAZÓN O EMOCIÓN

Tabla de contenidos

Las emociones son muchas veces nuestras gran desconocidas. Son necesarias para nuestra supervivencia, pero muchas veces nos generan confusión e incomprensión. En muchas ocasiones despiertan en nosotros sensaciones desagradables y podemos tender a evitar estos mensajes. Al no comprender bien lo que nos quieren transmitir, optamos por minimizarlas, evitarlas o directamente negarlas. Pero, ¿por qué son tan importantes? ¿Qué nos quieren transmitir? ¿Acaso es malo minimizar las emociones y ser mas racionales?

¿Qué son las emociones?

Son respuestas fisiológicas ante los acontecimientos que ocurren tanto en el entorno, como en nuestro interior (pensamientos o imágenes). Y estas respuestas siempre tienen un lugar en nuestro cuerpo. Todas y cada una de las emociones se sienten en el cuerpo. Muchas veces no somos conscientes de ello porque estamos distraídos con quehaceres y responsabilidades.

¿Por qué es tan importante la emoción?

En este artículo vamos a contarte sus múltiples funciones y por qué debemos prestarles atención y aprender a regularlas.

Las emociones son adaptativas:

Se han mantenido a lo largo de la evolución para mejorar nuestra supervivencia. Por un lado tenemos las emociones vividas como positivas que son cruciales para motivar la conducta exploratoria que nos ayuda a evolucionar. Promueven la exploración y conductas nuevas y nos empujan hacia el crecimiento. En definitiva, promueven la vida.

Las emociones vividas como negativas son protectoras. El miedo, rabia, asco nos protegen ante amenazas. Aunque muchas veces son muy desagradables, son totalmente necesarias.

Las emociones nos organizan para la acción:

Es decir, organizan tanto nuestro pensamiento como la acción. Son las que establecen metas que nos son prioritarias y nos organizan para llevar a cabo ciertas acciones concretas. También, en situaciones de peligro potencial, su respuesta rápida ante los hechos nos ayudan a reaccionar rápido, sin esperar a que se de un procesamiento mas complejo de la situación que podría ser nuestra perdición.

Veamos ejemplos con las 5 emociones básicas:

  • El miedo nos prepara la escapar.
  • El enfado nos prepara para atacar o defendernos.
  • La tristeza nos prepara para la retirada o la búsqueda de ayuda.
  • La alegría nos prepara para el acercamiento, vinculación y cooperación.

En definitiva, necesitamos de la emoción para que nos diga lo que nos está afectando y para que establezca la meta de modo que podamos alcanzarla.

Las emociones nos informan

Muchas veces, nuestras emociones son el resultado de evaluaciones que hacemos sobre las situaciones en relación con nuestro bienestar. Son el resultado de nuestras valoraciones.

Las emociones comunican

Las emociones informan a los demás sobre nuestras intenciones y nuestra disponibilidad para actuar. Cuando estamos con gente, estamos contantemente enviando y recibiendo información sobre los estados emocionales. Gracias a este intercambio, son posibles las relaciones con otras personas.

RAZÓN Y EMOCIÓN

¿Esto quiere decir que hay que centrarse en las emociones y obviar el razonamiento? ¡No!

La emoción y la razón no son funciones excluyentes del cerebro. Entre ambas hay una dependencia recíproca. Siendo claros, ¡necesitamos de ambas funciones para tener éxito!

El cerebro racional nos ayuda a analizar los hechos y a evaluar los acontecimientos. Lo necesitamos para dar sentido a nuestra experiencia.

Ante una toma de decisiones, necesitamos de ambos sentidos. Si tomamos decisiones basándonos puramente en lo racional, es posible que no sean exitosas y que fracasemos en un futuro. En cambio, tomar decisiones desde lo emocional, desde un lado impulsivo, es probable que también nos lleve a equivocaciones de las que luego nos arrepintamos.

Por lo que os animamos a confiar en vuestras emociones. No ciegamente, sino tenerlas en cuenta como fuentes de información sobre nuestras reacciones y lo que estamos viviendo.

Sí recalcar, que para poder confiar en ellas, tenemos que manejarlas. La inteligencia emocional nos ayuda a ello, a conocerlas y ser autoconscientes. Ayuda a reconocerlas cuando emergen, así como también ser capaces de manejarlas para poder alcanzar nuestros objetivos.

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